ARÁNZAZU FERNÁNDEZ
Los romeros animaron la tarde de ayer en el pueblo de San Bartolomé con el recorrido que hicieron a pie y sobre los lomos de burros, caballos y carretas por las calles Sereno, Rubicón, Caldereta y Margarita Martín hasta llegar a la plaza León y Castillo, donde tuvo lugar la ofrenda al santo patrón y un baile popular amenizado por el trío Borrón y Cuenta Nueva.
Entre los vecinos del municipio que llegaron puntuales a la romería, que arrancó pasadas las seis y media de la tarde de las inmediaciones del campo de fútbol, estaba Zoraida Aguilar, de Montaña Blanca. Este sábado se fue a coger tunos desde bien temprano para llevárselos al santo. "Si son para San Bartolomé hay que cogerlos el mismo día", apostilló la mujer.
Junto a la caja de higos picones, y como no podía ser de otra manera, se encontraban unas apetecibles batatas, tubérculos famosos en San Bartolomé, hasta el punto de que sus habitantes son conocidos como batateros por los cultivos de este producto en esa localidad del centro de Lanzarote.
Julia Corujo, amiga de Zoraida, preparó un gran cesto de roscos, que por la buena pinta que tenían amenazaban con no llegar enteritos hasta el final del camino. A más de uno ya se le estaba haciendo la boca agua antes de empezar a andar.
Federico se llama el potro de 15 meses que Enrique Hernández llevó desde Montaña Blanca hasta San Bartolomé "para que se vaya entrenando de cara a las romerías". En la isla citas de este tipo no faltan. Las siguientes son las de Yaiza, el 4 de septiembre, y una semana después, la de los Dolores, que es patrona de Lanzarote.
Tomates, cebollas, arroz, aceite y una calabaza de 60 kilos son algunos de los productos que llevaron para ofrecerle a San Bartolomé y a las personas más necesitadas de la Isla.
La juventud tampoco se perdió la convocatoria. Allí estaba Héctor Rivera, vicepresidente de la Asociación Juvenil El Punto. Fue el encargado de guiar uno de los ocho carros y nueve asnos que cedió el Ayuntamiento. "Mándame a buscar el dueño porque este burro no lo manejo. No se está quieto", le dijo Héctor a una compañera.