L. S. V. - LAS PALMAS DE GRAN CANARIA.
"Comencemos la Semana Santa, la semana grande para los cristianos, tratando de ser coherentes entre la fe y la vida de cada día". El párroco de la parroquia de San Bernardo y San Telmo, Ricardo González, invitó este domingo con estas palabras al público asistente a la misa del domingo de Ramos, que se celebró en el quiosco de la Música del parque de San Telmo, a vivir la Pascua con "intensidad" y aprovecharla para pensar en "qué se está gastando nuestra vida". Una hora antes, la popular procesión del Señor en la Burrita hizo las delicias de los más pequeños.
A las once de la mañana, numerosas personas se agolpaban en los alrededores de la ermita de San Telmo a la espera de la salida del paso. Mientras otras hacían cola para recoger la tradicional palma que se repartía por la puerta de la sacristía. La demanda era tal que una señora murmuraba: "chacho, la cola que hay por un olivo".
INFANTES. Una treintena de niños de la parroquia abrió la comitiva religiosa, en la que también estuvieron presentes el concejal de Seguridad y Movilidad Ciudadana, Jesús González Dumpiérrez, y la concejala de Participación Ciudadana, María Luisa Blanco, junto a otras autoridades religiosas y militares de la ciudad.
Junto al paso desfiló también un grupo de mujeres ataviadas con la tradicional mantilla canaria.
El paso discurrió por Triana, Perdomo, Pérez Galdós y Buenos Aires antes de volver al parque de San Telmo. La imagen, decorada con flores y una palma, fue seguida por numerosas familias y personas mayores, muchas de las cuales esperaban en el parque sentadas a que comenzara la misa.
La picaresca también se dio cita durante la mañana, calurosa y soleada, ante la demanda de tener una rama para ser bendecida. Dos hombres vendían olivo de Santa Lucía de Tirajana, a dos euros el ramo. A pesar de las quejas de los devotos, se los quitaban de las manos. "Habrá que compartirlo", apuntaba una señora.
El párroco de San Bernardo se alegró de contar entre los asistentes a tanto niño durante la homilía e increpó a los "fariseos" que "nos arrinconan en los templos". González invitó a los presentes a vivir la Semana Santa desde el principio hasta el final mientras se aprovechaba la época para pensar en "qué se está gastando nuestra vida".
"Vivir la Semana Santa es descubrir los pecados que hay en mi vida. ¿Qué es eso de hoy en día no hace falta confesarse? Es un error de nuestro mundo y nuestra sociedad", exclamó minutos antes de bendecir los ramos y que la imagen entrara en el templo.
La primera jornada de Semana Santa terminó ya de madrugada con la procesión del Cristo de La Salud y la Esperanza de Vegueta que desde las ocho y media de la tarde discurrió desde la parroquia de Santo Domingo por diversas calles del histórico barrio de Vegueta.