MARISOL AYALA / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA.
Una mujer de 42 años, L.C.R., embarazada de ocho meses, falleció en la madrugada de ayer en el Hospital Materno Infantil de Las Palmas de Gran Canaria siete horas después de haber llegado al servicio de Urgencias del centro médico aquejada de un importante proceso asmático y el agravamiento de la hipertensión crónica que sufría.
La señora, que una vez controlada por los facultativos de guardia fue trasladada a la planta quinta de Medicina General del hospital, sufrió luego una parada cardiaca en la camilla dentro del ascensor que la trasladaba desde la planta quinta a la Unidad de Reanimación cuando eran las cinco de la mañana. Dada la gravedad de la parturienta -que pesaba 120 kilos y ya tenía dos hijos- los médicos de guardia la sometieron a una cesárea prácticamente en la puerta de la Unidad de Reanimación para poder salvar al bebé que esperaba. La niña, que pesó al nacer 1.560 gramos, vino al mundo minutos antes de que su madre expirara. El bebé se encuentran en buen estado, "pero hay que ser cauteloso porque tiene poco peso y no nació de embarazo a término".
LA FAMILIA. La familia de la fallecida, afincada entre Gran Canaria y Fuerteventura, se enteró del fallecimiento cuando tenía previsto recogerla para regresar con ella a casa.
"Nosotros nos fuimos del Materno porque nos dijeron que ella ya estaba bien y que iban a dejarla ingresada esa noche para mayor tranquilidad", decían ayer sus familiares sin apenas poder articular palabra. De hecho, una amiga de la fallecida contaba ayer que una vez que la dejó en el Materno, a las diez de la noche, se fue a casa, pero como no podía descansar fruto del nerviosismo la llamó varias veces al móvil, pero ella no atendió. Sí lo hizo, en cambio, cerca ya de las cinco de la mañana, una enfermera que al escuchar cómo una voz angustiada preguntaba por la paciente, ya fallecida, fue incapaz de darle la fatal noticia.
La fallecida no había tenido problemas con los dos anteriores embarazos.