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HEMEROTECA » |
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RAÚL GIL Hace algo más de 20 días, el martes de la Semana Santa, saltaban todas las alarmas en el gobierno municipal. En ausencia de Jerónimo Saavedra, el entonces concejal de Economía y Hacienda, Rodolfo Espino, no presentó el proyecto de Presupuesto, como le había ordenado el alcalde, para su aprobación en junta de gobierno. Es más, la reunión acabó con acusaciones mutuas entre compañeros de gobierno y la marcha de Espino -casi dando un portazo- de la junta por sentirse acosado por el resto de ediles.
Ese día resucitó el fantasma de la remodelación del gobierno municipal que el propio alcalde había insinuado meses atrás, casi nada más anunciar el segundo cambio en su gabinete propiciado por la marcha, hace ahora un año, de la entonces directora de Urbanismo, Carolina Darias. Esa remodelación pretendía aportar un poco de equilibrio en el reparto de fuerzas y de influencias que quedó tocado en noviembre de 2007 cuando una disputa entre la primera teniente de alcalde, Teresa Morales, y el jefe de gabinete del alcalde, Miguel Ángel Saiz, lo saldó Saavedra favoreciendo a este último.
Volviendo al inicio de la última crisis de gobierno, la ausencia de Saavedra por la Semana Santa desató todo tipo de especulaciones sobre si el alcalde cesaría a Espino nada más regresar por desobedecerle. El sector de concejales más cercano a Morales pedía la cabeza del edil de Hacien- da, al que acusan de desestabilizar el gobierno local por sus continuas disputas con el resto de compañeros a cuenta de los recortes en el presupuesto.
Finalmente, el alcalde anunció hace 15 días que habría remodelación y más allá del área económica, por lo que volvieron a dispararse los rumores. La tesis que se impuso entonces fue que habría ceses por los dos bandos, por el de Espino y por el de Morales. Se habló de concejales afines a unos y a otros, pero según se acercaba el pleno en el que por fin se aprobaron los presupuestos, quedó claro que Saavedra quería atajar el ruido de sables desde arriba, lo que llevó a Morales a desempolvar la carta de dimisión redactada meses antes convencida de que Espino haría lo mismo.
La sorpresa llegó el mismo día del pleno, cuando Morales comunicó que dejaba sus cargos pero no el acta de concejal, dando un giro inesperado a la historia. La razón se supo al día siguiente cuando Saavedra anunció que Espino se mantendría aún unos meses en el gobierno hasta aprobar el presupuesto definitivamente, permisividad que sentó muy mal entre Morales y sus allegados. Al final la gran esperanza de la remodelación quedó sólo en la salida de la primera teniente de alcalde del gobierno y la entrada de nuevos directores de gobierno, lo que dejó una sensación de cambio inacabado.
Como era de prever, la última remodelación devolvió al Ayuntamiento la figura de Chano Franquis, presidente de la agrupación local del PSOE, partido que llevaba meses empujando a Saavedra a tomar las riendas del gobierno y eliminar los puntos discordantes que tanta imagen de desunión transmitían a la ciudadanía. Su misión es compleja: limpiar la imagen del PSOE en la capital y volver a convertirlo en un partido con opciones de revalidar la mayoría absoluta.
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