RAÚL GIL
Los análisis de los últimos diez días realizados por la empresa Emalsa al agua de abasto de la ciudad revelan que el exceso de boro que llevó a Sanidad a restringir su consumo se encuentran por debajo de los topes impuestos por el Real Decreto 140/2003, es decir, un miligramo por litro.
Fuentes de la Concejalía de Ordenación del Territorio, Vivienda, Medio Ambiente y Agua confirmaron ayer que en la mayoría de las muestras tomadas una semana después de declararse la alerta sanitaria los índices de presencia de boro se encontraban en parámetros que iban desde el 0,6 al 0,9. Las mismas fuentes, sin embargo, reconocieron que aún se dan casos puntuales en los que la muestra se eleva hasta los 1,1 miligramos de boro por litro. Por ello, el Ayuntamiento ha decidido esperar de 15 a 20 días más para que todas las muestras se estabilicen por debajo de un miligramo y comunicárselo oficialmente a la Consejería de Sanidad, a fin de que levante la restricción al consumo de agua de abasto al final de mes.
Estos análisis los ha realizado Emalsa en puntos concretos de la red de abasto como el gran depósito regulador de Jinámar, otros siete depósitos sectoriales repartidos por el municipio, a la salida de la planta desaladora y en las cocinas del hospital Doctor Negrín. En este último caso la última medición reveló que la presencia de boro era de 0,6 miligramos por litro.
Por otra parte, el director general de Emalsa, Jesús Blanco, reconoció que la compra de agua de pozo por parte de Emalsa se ha cuadruplicado en el último mes, pasando de unos 5.000 metros cúbicos diarios a más de 20.000. Con esta medida se ha paliado, de una parte, la falta de producción de agua desalada -al estar parados varios módulos de la planta desaladora para cambiar las membranas por otras de alta sensibilidad al boro- y, de otro lado, se han equilibrado los niveles con la mezcla de las aguas.