RAÚL GIL
La concentración de 116 obras del Fondo Estatal de Inversión Local para el Empleo (Feile o Plan E), del Plan de Cooperación con el Cabildo, del Gobierno canario y del propio Ayuntamiento auguran un verano lleno de vallas, zanjas, cortes de tráfico y mucha actividad en la capital grancanaria. El gobierno municipal, consciente del jaleo que supone coordinar 116 obras para que afecten lo menos posible al ciudadano y sobre todo a los conductores, ha ideado un plan especial de tráfico para no colapsar la ciudad al cortarse vías tan esenciales como Albareda, Tomás Morales, Paseo de Chil o Mesa y López.
Tras dos años de escasa o nula actividad constructiva en las calles de la ciudad, el grueso de las 98 obras del 'plan Zapatero' (Feile) se pone en marcha este mes para coincidir a principios de verano con otros 18 proyectos que en su mayoría implican cortes de vías. Destacan dentro de este último lote las obras de reposición de calzadas, aceras y saneamiento que paga el Cabildo y que en la práctica supondrán poner patas arriba durante meses a barrios como Arenales, Tafira Alta, Schamann y La Minilla Baja. Aunque el Ayuntamiento plantea acumular el mayor número de obras en el verano, muchos de esos trabajos se prolongarán hasta finales de año.
"Vamos a asistir al mayor volumen de obras que ha habido nunca en la historia de esta ciudad", aseguró ayer el concejal de Urbanismo, Néstor Hernández, "todo esto va a suponer una inversión de 122 millones de euros en proyectos y trabajos que tienen que ponerse en marcha este año".
De esta forma, a las diez obras del Feile que ya han empezado, igual que otras dos del Cabildo y la peatonalización del entorno de la Catedral, se unirán en pocas semanas otras 72 del 'plan Zapatero' y cuatro más que paga la administración insular.
"Debemos ser conscientes de que habrá molestias e incomodidades, pero creo que merece la pena el esfuerzo por ver el resultado final porque una vez se acaben las obras la ciudad va a tener otra cara", señaló por su parte el concejal de Movilidad Ciudadana, Jesús González Dumpiérrez. El edil aseguró que se van a realizar los cortes de calles de manera progresiva y que no se abrirá una zanja hasta haber cerrado la de la vía vecina.
González Dumpiérrez pidió a los ciudadanos, y sobre todo a los conductores, que estén atentos en las próximas semanas a las señales y a la prensa porque por esta vía se avisará de los cortes de calles principales y los cambios de sentido provisionales que se van a instaurar en muchas vías mientras duren las obras. Así, vías como Olof Palme, Albareda, Mas de Gaminde, Paseo de Chil, Tomás Morales o el final de Mesa y López sufrirán cortes que reducirán sus carriles actuales a sólo dos o hasta en una sola vía.
Además de Arenales, Tafira Alta y La Minilla Baja, cuyas calles se van a levantar por completo, impidiendo la circulación, otro posible punto negro en el tráfico capitalino se localizará en la zona del istmo. Por allí han de pasar a diario los camiones de obra que se empleen en los trabajos de saneamiento de La Isleta (que obligarán a cortar además un tramo de Albareda), los del centro cultural La Luz, los de ampliación del carril bici o los de la extracción de arena de Las Canteras.
González Dumpiérrez aclaró que muchas obras se han programado en horario nocturno y apenas afectarán al tráfico pese al cierre de calles.