T. G.
El cementerio de San Lázaro tendrá un bosque de cenizas en el que podrán ser enterrados los restos de los difuntos que han sido incinerados. En el nuevo espacio, que se habilitará en el borde oeste del cementerio, a la izquierda del antiguo Anatómico Forense, se plantarán inicialmente 13 árboles autóctonos, bajo los que se podrán enterrar urnas biodegradables, que se integrarán en la naturaleza y nutrirán las raíces de los árboles.
La concejala de Fomento y Cementerios, Nardy Barrios, explicó ayer que se trata de un nuevo servicio que permitirá a las familias depositar los restos de sus seres queridos y realizar el acto de despedida. Detrás de los árboles se colocarán placas con los nombres de los fallecidos y además se construirá un muro del recuerdo, en el que se podrán escribir leyendas o recordatorios para los fallecidos.
Además, entre los edificios de los nichos, se plantarán violetas, jazmines, lavandas y otras flores olorosas que "permitan despedir de forma más agradable a los familiares" desaparecidos, explicó Barrios, quien añadió que estas actuaciones forman parte de la política de mejoras de los cementerios que "hace muchos años que no se realizaban".
La concejala espera que los nuevos nichos estén construidos antes de que acabe el año y acusó a la empresa que gestiona los cementerios, Canaricem, de iniciar un edificio de nuevas sepulturas "en una zona ajardinada, con una calidad inferior a la propuesta en el proyecto inicial y sin la preceptiva licencia", por lo que las obras fueron precintadas.
Según Barrios, Canaricem, a la que se ha abierto un expediente sancionador por incumplimientos en las labores de mantenimiento de los camposantos, "se ha negado a colaborar con este Ayuntamiento en la búsqueda de soluciones, ya que pretende interpretar que el pliego de condiciones que rigió el concurso de gestión indirecta les da la opción de no construir, limitando su acción a la recuperación de los enterramientos, cuya concesión va venciendo".