RAÚL GIL
La Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias autorizó hace unos días el uso y consumo tanto para beber como para cocinar del agua de abasto de todo el municipio dando por concluida una restricción que se impuso el pasado 17 de abril tras detectar que el agua del chorro presentaba un exceso de boro superior al permitido por Ley.
Aunque Emalsa y el Ayuntamiento cuentan ya con el informe favorable del departamento de Salud Pública, la administración municipal -la única con competencias para hacerlo- no ha comunicado todavía el fin de la restricción sobre el consumo impuesta hace dos meses y medio, anuncio que se espera que se haga esta misma semana.
Según fuentes de Emalsa, la compañía mixta de aguas dio por concluido los trabajos de sustitución de membranas en la planta desaladora Las Palmas III hace unas semanas, por lo que tras esperar los análisis pertinentes y comprobar que el índice de boro estaba por debajo del gramo por litro de agua -máximo autorizado por Ley- se pidió a Salud Pública un informe favorable. Emalsa recibió ese informe a finales de la semana pasada y en él Salud Pública certificaba que el exceso de boro había desaparecido en toda la red de abasto de la ciudad.
Hace 20 días, Emalsa ya informó a la opinión pública de que el exceso de boro había desaparecido en los 1.251 kilómetros de red de tuberías que discurren por la ciudad, pero no contaba aún con la autorización de Sanidad, que ahora sí ostenta.
Emalsa ha invertido 1,7 millones de euros en cambiar todas las membranas en las plantas de ósmosis inversa de Las Palmas III. Para ello se han adquirido en EE UU y Japón las membranas ecoeficientes y con alto rechazo al boro, unos trabajos que estaban previstos prolongarse hasta 2012, pero que se aceleraron por la presencia de boro.