DELIA JIMÉNEZ
En torno al escueto y directo mensaje: "Se dan clases de cultura", improvisado junto a una de las vallas que acordonan las obras que se desarrollan en la calle Albareda con Juan Rejón, se agolpaba ayer un nutrido grupo de comerciantes afectados por las obras de construcción de un colector de aguas pluviales iniciadas el pasado sábado a instancia del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. La misma irónica nota 'de ofrecimiento' se podía ver pegada o de mano en mano en los comercios de la zona.
Palabras de indignación salían por la boca de los comerciantes en respuesta a las afirmaciones del alcalde Jerónimo Saavedra, quien el día anterior había pedido públicamente al colectivo "quejarse menos y tener más cultura". El regidor también añadió en sus declaraciones: "les recomendaría que cojan el avión, vayan a Madrid y paseen por la calle Serrano, bajen por Goya y si pueden que se metan por el casco antiguo, verán que ni los taxis saben cómo andar en ese Madrid abierto... Hace falta más cultura, y punto".
"Que se entere bien el señor alcalde que los comerciantes del Puerto tenemos mucha cultura democrática, algo que parece que le falta al alcalde. Sus palabras son un insulto al ciudadano", expresaba ayer Francisco Mansú, quien regenta desde hace más de cincuenta años un negocio en la calle Juan Rejón. E insistía en que los propietarios de los comercios instalados en el Puerto soportan desde hace años un trato discriminatorio por parte del Consistorio en comparación con otras áreas comerciales como Mesa y López o Triana donde, según Mansú, se advierte "una limpieza constante y una imagen más cuidada".
El presidente de la Asociación de Comerciantes Puerto- Canteras, Nicolás Ojeda, se mostró cauteloso. "Estoy intentando hablar con el alcalde para que me explique si realmente ha dicho esas cosas".