R. G.
De inusual, cuando menos, se puede calificar la fuente de obtención de datos que la portavoz del PP en el Ayuntamiento, Pepa Luzardo, utiliza para acusar al gerente de Guaguas, Sebastián Sansó, de tráfico de influencias: con fotos de un móvil y conversaciones robadas en un restaurante por unos comensales vecinos y cotillas.
Lo cierto es que nadie puede poner en duda, y el acusado tampoco lo niega, que quien aparece en las imágenes es Sansó junto a una directiva de Irisbus. Lo que será más difícil de demostrar por parte de Luzardo si acaba ante un juez es lo de la información privilegiada.
La ex alcaldesa, sin embargo, se muestra rotunda. "La gente que comía al lado de Sansó escuchó perfectamente lo que decían y así me lo transmitieron a mí", dijo Luzardo, "son personas de confianza y conocen lo que pasa en Guaguas". La portavoz popular no duda en afirmar que esas personas estarían dispuestas a testificar a su favor en un juicio en el caso, como parece ser, de ser denunciada.
Luzardo considera comprometedoras también las fotos 'robadas' por el móvil de uno de los espías de mesa y mantel y el vídeo de 36 segundos -también de teléfono- que presentó ayer en el que se ve a Sansó y a cuatro personas más, entre ellas a una empresaria de Irisbus-Iveco, aunque su conversación es inaudible.