ELISA ARDOY
La instalación de una noria en el entorno del muelle Santa Catalina era uno de los ejes centrales del proyecto presentado por el estudio de arquitectos Casariego y Guerra al concurso de Ideas para la Ordenación del Litoral. Una propuesta que resultó finalista del certamen, fallado hace dos meses, y que ahora el Ayuntamiento capitalino baraja hacerla realidad.
Los arquitectos celebran que el Consistorio se plantee colocar una noria en esta zona de la capital grancanaria, pero advierten de la complejidad de una instalación como ésta. "Una noria no es un banco que colocas en cualquier lugar", manifestó ayer Elsa Guerra. "Hay que tener en cuenta los aparcamientos, el acceso de las personas, la movilidad de los alrededores y la necesidad de otros equipamientos complementarios", añadió.
Guerra señaló además que primero debe de estudiarse el entorno para "dejar de hacer cosas aisladas" y analizar el impacto que va a tener la noria en el skyline (horizonte) de la ciudad. Asimismo aclaró que en su propuesta colocaban la noria a la altura del Edificio Woerman, un lugar "más espacioso", y no en el mismo parque Santa Catalina, como ha anunciado el Ayuntamiento.
La arquitecta lamenta que, pese a que las bases del concurso recogían que los proyectos presentados pasaban a ser propiedad del Ayuntamiento capitalino, no se haya hecho referencia a que la noria era una idea suya. "Es una propuesta única", aseguró.
Guerra valoró la importancia de disponer de una instalación "atractiva" para los turistas y de "carácter emblemático". La noria es "relevante por dimensiones y significación histórica y cultural", ya que se trata de "una pieza de alto valor icónico que cumple simultáneamente con funciones de ocio y de observatorio urbano permanente", indicó.