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Las fiestas de San Lorenzo, que arrancaron el pasado 1 de agosto y finalizarán el domingo que viene, se han convertido en una plataforma de la reivindicación del pueblo para pedir su independencia de la capital de la mano de la asociación por la Memoria Histórica del pueblo, grupo que pretende "restablecer nuestra autogestión", como sostiene Juan Francisco Santana, doctor en Historia, escritor y portavoz de la asociación.
El autor explica que, a diferencia de Las Palmas de Gran Canaria, San Lorenzo tiene una historia desconocida. "Es un pueblo que desde el siglo XVII es independiente. Tras 1812 se convirtió en municipio y al acabar la guerra, en 1939, varios políticos fueron fusilados para evitar que el pueblo no protestara por la reciente anexión de San Lorenzo a Las Palmas de Gran Canaria", cuenta el autor, que también cita a Serrano Suñer, el cuñadísimo de Franco, como responsable de estas cinco ejecuciones.
Juan Francisco argumenta esta adhesión por "el caos que en ese momento sufría la economía de Las Palmas, mientras que la de San Lorenzo estaba saneada". En reconocimiento a esta reivindicación, el Ayuntamiento concedió el año pasado la medalla de oro al pueblo de San Lorenzo. "Con este reconocimiento Saavedra dio un paso único: reconocer que San Lorenzo no es ni un barrio ni un distrito de Las Palmas, sino un lugar que quiere recuperar su propio municipio y restablecer la legalidad que había antes de la guerra".
FUEGOS.
Y, como si fuera una exhibición del poderío de la futura república independiente que podría ser, ni la lluvia puede con su capacidad de detonación. Así, más de 70.000 personas cumplieron con la cita veraniega y pusieron durante la madrugada de ayer su mirada en el cielo para estudiar los fuegos artificiales del barrio de San Lorenzo de Las Palmas de Gran Canaria, en honor a las fiestas de su patrón.
Famosos por sus coloridos y su extensa duración volvieron a cautivar al público un año más con un despliegue de formas de corazón, de espiral, de nubes de colores, aliñadas con las clásicas palmeras que dejaban un reflejo de lluvia de estrellas a medida que iban desapareciendo del firmamento.
Un sinfín de voladores que dejaron buen sabor de boca a los que acudieron a la cita, rematada por la traca final que convierte al centro urbano de San Lorenzo en una suerte de cráter de volcán que no dejan de impresionar a los visitantes, dirigida por Rafael García García. Y es que, como explicaba con un hilo de voz Inmaculada Marrero, una de las espectadoras de este detonante efecto pirotécnico, "te da la sensación de que te van a caer encima: sin duda, un gran espectáculo".