RAÚL GIL
El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ha puesto las pilas a la empresa adjudicataria de la obra de saneamiento de Albareda, Santana Cazorla, con la única e irrenunciable intención de abrir la calle al tráfico rodado en el plazo de 15 días. Para ello, y tras ser blanco de todas las críticas de vecinos y comerciantes por no haberles avisado del cierre con tiempo, el Consistorio ha pedido a Santana Cazorla que desde hoy mismo amplíe las jornadas de trabajo a 14 horas diarias (de 8 a 22 horas) y que no se pare ni festivos ni domingos.
"La mejor noticia que le podemos dar a esos vecinos y comerciantes que tanto se han quejado es que la obra se acabará cuánto antes y ese plazo es el de dos semanas", aseguró ayer el director de gobierno de Presidencia, Sebastián Franquis. El portavoz municipal manifestó que el Ayuntamiento no se va a andar con miramientos y que están dispuestos a asumir el sobrecoste que supondrá para Santana Cazorla contratar a más personal para cubrir las maratonianas jornadas de 14 horas diarias de trabajo. "Hemos hablado con la empresa y ahora mismo no se han generado esos sobrecostes porque el dinero de la adjudicación cubre la ampliación de jornadas, pero en el caso de que se exceda lo asumiremos sin problema", señaló Franquis.
Por otro lado, el portavoz municipal no ocultó su desacuerdo con las opiniones de vecinos y empresarios de Tomás Morales y Mas de Gaminde que se quejan de no haber sido avisados con tiempo del cierre de sus calles. "En este caso el gobierno local se reunió el martes con los afectados por lo que ha avisado con suficiente antelación de las obras, subsanando el déficit de comunicación que sí hubo con la calle de Albareda", dijo. Franquis recordó a los ciudadanos que, pese a las molestias, las obras supondrán un beneficio a la ciudad. "Los mismos que ahora se quejan porque hacemos las obras se quejarían de que se les inundan las casas o comercios si no las hacemos".