Pese a tener todavía miedo, P. D. M. conserva el sentido del humor para manifestar que "yo soy un superviviente. La verdad es que tengo que tomarme las cosas con resignación, ya que no quiero que otra madre y otra familia vivan esta experiencia. El barrio sabe que soy una persona trabajadora y nada problemática. Es más, cuando todos se enteraban del tema se quedaban asombrados, ya que nunca he dado escándalos ni he armado follones. La conclusión que saco es que me tocó a mí como le podía haber pasado a otro vecino. Nadie está libre para recibir una embestida de este tipo", comenta.
Buenavista todavía está conmocionada por la brutal reyerta del pasado sábado, pero los vecinos dan muestras de solidaridad y unión con el propósito de que la inseguridad y la violencia no se apoderen de la zona. L.Q.D.