T. G.
El número de solicitudes de licencias para construir casas apenas ha llegado al medio centenar en lo que va de año, una circunstancia que refleja la enorme parálisis que padece el sector de la construcción y que el derrumbe iniciado hace un año aún no ha tocado fondo.
Según los datos facilitados por la Concejalía de Ordenación del Territorio del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, en los primeros siete meses de este año sólo se han solicitado 58 licencias para construir viviendas nuevas. Entre 2007 y 2008 la reducción de licencias tanto para hacer casas o rehabilitarlas sufrió un retroceso de un 37% y a finales de este año se registrará otra caída de un 33%, según las estimaciones municipales.
La consecuencia más grave para la ciudad de la caída en picado de la construcción ha sido la elevación de la tasa de paro por encima del 26% y la existencia de casi 50.000 parados, así como la reducción en más de un 62% de la recaudación municipal procedente de las licencias urbanísticas. La debacle ha sido tan grande que sólo el sur de Gran Canaria y Lanzarote y Fuerteventura superan a la capital.
Los constructores no son nada optimistas y no ven una salida a corto plazo, debido al enorme número de viviendas recién construidas que están pendientes de venta. Señalan que "lo peor no es lo que ha caído la actividad, el problema es que durante los próximos meses va a seguir cayendo". Calculan que pasará todavía más de un año para iniciar la recuperación.
El concejal de Ordenación del Territorio, Néstor Hernández, se apunta a una visión más optimista y considera que hay razones para ello. Asegura que el aumento registrado en los últimos cuatro meses de las peticiones de certificaciones urbanísticas hace pensar que el próximo año se producirá un repunte de la actividad de la construcción.