T. G.
Las inquietas ovejas de Teror, que se trajo expresamente su pastor para la fiesta, se encargaron ayer de abrir la romería en honor a la Virgen de los Dolores. Mucha fiesta, muchas risas y mucho chiquillo embelesado por la imagen, exótica para ellos, de tantas ovejas, vacas, bueyes y hasta caballos danzarines sueltos. La música, el pizquito de ron, los dulces y el cachito de pan con chorizo no faltaron tampoco, pero llegó sobre todo muchísima comida para los más necesitados en las carretas que desfilaron ayer delante de la patrona de la Ciudad Alta.
Un total de ocho carretas y 13 grupos folclóricos le dieron vida a la fiesta, que desfiló presurosa por las calles, con el miedo a que la lluvia encharcara la alegría. Pero al final, el tiempo se portó y la romería concluyó como estaba previsto.
La imagen de los Dolores saldrá en procesión esta tarde después de la misa, que se celebrará a partir de las 18.00 horas.