JAVIER BOLAÑOS
Cuenta con una pantalla plana de 28 metros cuadrados en la zona de piscinas valorada en un millón de euros, dispone de siete restaurantes temáticos, 11 bares, casino, biblioteca, sala de cine de última tecnología en cuatro dimensiones, tienda de ropa de lujo, un casino, un área de juegos recreativos, un centro de conferencias... Éstos son sólo algunos de los aperitivos que adornan al Aida Luna, un buque que será a partir de ahora muy habitual en aguas de Gran Canaria en sus cruceros de invierno.
El barco llegó en su viaje inaugural este viernes a la Isla, con un nuevo concepto de hotel flotante. Aunque dirigido a clientes de poder adquisitivo medio y alto, la compañía dice con orgullo que sus clientes viajan casi sin maletas, ya que no se requiere chaqueta ni ropa de etiqueta, como es habitual en otros cruceros. El objetivo es que vayan cómodos y de manera informal.
La estancia más cara sale unos 5.000 euros, aunque para las clases más modestas está en los 1.050 euros por semana. En cualquier caso, está dirigido a un público de mediana edad, como lo demuestra que entre sus actividades en la escala que hace en la Isla está la práctica del submarinismo y del golf en el Sur. Además, cuenta con una pequeña galería con ropa de marca y una zona dedicada a la exposición de cuadros. Como curiosidad, la naviera resalta que, en ocasiones, hacen subastan restringidas de esas obras de arte. ¿En qué consiste? En que las personas pujan poniendo su cantidad en un sobre cerrado, y la mayor cantidad escrita se lleva la pieza.
Por cierto, los camarotes más caros están casi todos vendidos esta temporada y cuidan la higiene para evitar la gripe A.