TERESA GARCÍA
La cúpula del órgano colegial de los arquitectos de Gran Canaria acaba de saltar por los aires, después de algo más de dos años de tortuosa gestión y de una oleada de críticas por parte de los colegiados hacia su presidente, Héctor García, que se ha visto forzado a dimitir, aunque lo hará de una forma un tanto extraña. El pasado 28 de julio presentó una carta de dimisión en la que anunciaba que dimitiría el próximo miércoles 30 de septiembre al frente de la presidencia de la Demarcación de Gran Canaria del Colegio de Arquitectos de Canarias.
La renuncia diferida de Héctor García y de los vocales Pilar Banqueri y Ricardo Santana, que le acompañaron en el trance, se produjo después del goteo de dimisiones de miembros de la junta que se inició la pasada primavera, reflejo de los continuos enfrentamientos entre ellos por diferencias en la gestión.
El primero en anunciar su renuncia en una asamblea fue el tesorero Ignacio Vilela, después dimitió Inés Pacheco y luego Hugo Ventura. De los ocho miembros iniciales de la junta sólo quedan en este momento dos: la secretaria Anabel Quinterio y el vocal David Mallo. Los irreductibles, como los denominan desde el colectivo que promovió a principios del verano la recogida de firmas para censurar a toda la junta, debido al "desgobierno" existente. "La división de la junta repercute en la gestión del colegio y se están produciendo situaciones de falta de atención para hacer frente a los pagos a otras entidades y afrontar la gestión diaria, por la incapacidad de sus miembros y la nula relación entre ellos", señala uno de los impulsores de la censura.
Fue precisamente esta recogida de firmas la que impulsó a Héctor García, del que algunos colegiados subrayan que ha protagonizado uno de los "mandatos más nefastos" de la historia de la demarcación, a presentar la dimisión. "Optó por esa salida airosa, porque sabe que la otra alternativa es que lo echen", señala un colegiado, que acusa a García de "cargarse la demarcación. El colegio está muerto. No existe una dirección política colegial. Las políticas colegiales hacia el exterior desaparecieron".
El conflicto en torno a la gestión del colegio, que existe desde prácticamente el inicio del actual mandato, se ha agudizado en el último año, a medida que las arcas de la Demarcación han comenzado a sufrir, y de qué manera, las consecuencias de la crisis en el sector de la construcción.
DESPIDOS. De hecho, cuentan algunos arquitectos que el detonante de la recogida de firmas para censurar a García fue precisamente el despido de varios trabajadores colocados por algunos notables hace años. La caída en picado de ingresos en la Demarcación durante el último año ha provocado los despidos de más de 10 personas, porque entre otras cosas, allí apenas queda ya nada que gestionar. Los ingresos anuales por visados, cifrados en varios millones, se han reducido el último año a apenas 400.000 euros. Los críticos con los despidos no cuestionan las rescisiones de los contratos sino la "forma en que se realizaron, que expone al colegio a futuras indemnizaciones".
En cualquier caso, el penúltimo enfrentamiento entre los miembros de la junta se produjo a cuenta de una petición del Colegio de Arquitectos para que la Demarcación -cuya situación económica no está aún en números rojos debido a la enorme recaudación de años anteriores- participara con su dinero en la liquidación de la deuda que padece la organización a nivel regional. Algunos miembros se negaron de forma tajante y el colegio decidió aprobar una derrama a la que tendrán que hacer frente, con algo más de 30 euros por cabeza, todos los colegiados canarios.
Otro de los elementos de enfrentamiento fue la denuncia, por parte de otros colegiados el pasado mes de junio, en torno a la supuesta vinculación profesional de Héctor García con uno de los arquitectos que resultó finalista en el concurso de ideas impulsado por el Cabildo de Gran Canaria para la parcela del Estadio Insular y en cuyo jurado participó el propio García. El presidente en vías de dimisión rechazó siempre aclarar esa supuesta relación, pese a que dos colegiados se lo exigieron por escrito.
El Colegio de Arquitectos celebró el viernes pasado una junta de gobierno para preparar la sucesión de Héctor García, según explicó Virgilio Gutiérrez. El decano añadió que se constituirá una junta de edad, en la que se incluirá los dos miembros de la cúpula que no han dimitido así como los colegiados más viejos y los más jóvenes para preparar nuevas elecciones en un plazo máximo de dos meses.
Este periódico intentó, sin éxito, hablar con Héctor García para conocer su versión de los hechos.