R. G.
Las hojas de los árboles caen en otoño como caen en la capital grancanaria las colas y las retenciones de tráfico a la vuelta de los últimos rezagados de las vacaciones. Ejemplo de ello fue la jornada de ayer, con varias retenciones a primera hora de la mañana, sobre todo en el entorno del teatro Pérez Galdós, que convirtieron la circulación por esta ciudad en una prueba de resistencia y de mucha paciencia.
Si la especial morfología de la ciudad ya es proclive a los trastornos del tráfico, la vuelta de las vacaciones de este año se encontró de lleno con las obras del Fondo Estatal de Inversión Local para el Empleo (Feile) o plan Zapatero en plena efervescencia de zanjas, vallas y calles cortadas. Fruto de este plan es el nuevo corte ejecutado ayer en el acceso a la carretera del Centro para los que se incorporan desde la Avenida Marítima.
Este cierre cogió por sorpresa a muchos conductores que se vieron obligados a desviarse por Rafael Cabrera, llegar hasta Bravo Murillo, tomar Primero de Mayo y bajar hasta Muro para poder retornar a la carretera del Centro.
Tal rodeo se dejó sentir casi enseguida en los flujos de tráfico de primera hora de la mañana con retenciones en la autovía que llegaban hasta los túneles de San José y una avenida Rafael Cabrera casi colapsada. Por si fuera poco, los esporádicos chaparrones caídos ayer por la mañana empeoraron la situación estropeando los semáforos de Bravo Murillo.
Desde el Centro de Control de Tráfico de la Policía Local se reconoció ayer que el tráfico de la capital había registrado un incremento "habitual en estas fechas". Pese a las quejas de transportistas, guagüeros y taxistas asegurando que habían empleado el doble de tiempo en realizar sus trayectos habituales, Tráfico consideró que no hubo "ninguna incidencia especial".