M. REYES / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
Jerónimo Medina Torres, de 72 años, salió una mañana de su casa y todavía no se sabe nada de él. Ocurrió hace cuatro años en la capital grancanaria. Hoy se cumple el aniversario de esta "inexplicable desaparición", según contó ayer su esposa, María Teresa Guerra Delgado, que aún recuerda angustiada ese día.
Y es que Jerónimo Medina salió de su vivienda de Miller Bajo como cualquier otra mañana. Iba sin documentación, con el dinero "justo para comprar el pan y el periódico", pero no llegó ni a pisar la tienda del barrio. Los vecinos sólo vieron a su perro cruzar la calle, al tiempo que la desesperación de Teresa Guerra crecía en el piso familiar por la tardanza de su esposo. "Me alarmé porque pasaban las horas y no llegaba".
Lo normal es que su marido estuviera de vuelta antes de las noticias para almorzar frente al televisor. Así que la angustia fue alojándose en la barriga como la peor de las noticias por confirmar, hasta que a las 17.30 oyó al "perrito" rascar la puerta con las patas y supo que el animal regresaba solo. Luego se inició una búsqueda infructuosa por el barranco de Guiniguada, Cuatro Caminos, Lomo Apolinario y Siete Palmas, lugares por los que solía caminar Jerónimo Medina.
Pero nada se supo de él. "Estamos todos muy apenados", relata Teresa Guerra en referencia a sus cuatro hijos: Isabel, Francis, Ulises y Mónica. Ellos todavía siguen "mirando las zonas por las que nuestro padre solía pasear", confiesa Francis, que ayer dio una rueda de prensa junto a su madre para reclamar "mayor interés" a los responsables de la investigación policial al tiempo que expresaba su solidaridad con las familias de Sara Morales y Yeremi Vargas, los dos menores que las autoridades todavía continúan buscando en Gran Canaria.
"Espero que la desaparición de mi marido no se quede en el olvido, porque nadie nos llama para decirnos que hay indicios de algo", agrega Teresa Guerra.