TERESA GARCÍA
El botellón se ha extendido ya por todo el municipio. A los sitios tradicionales, como los alrededores del Parque de la Música, Vegueta o el Intercambiador, en la ciudad baja, se han ido sumando multitud de puntos en los que los jóvenes se dan cita para beber en la calle. Según aseguran fuentes policiales, raro es el barrio que no cuenta con una zona de botellón. La crisis y el paro están provocando también que muchos jóvenes que antes iban de marcha al Sur ahora opten por quedarse en la ciudad, porque les sale más barato.
Desde la Concejalía de Seguridad y Movilidad Ciudadana, que dirige Jesús González Dumpiérrez, se asegura que "no hay zonas concretas" donde se practique el botellón y que la Policía Local vigila por toda la ciudad. Pero muy distinta es la versión que ofrecen los sindicatos CC OO, USP y UGT, cuyos representantes advierten de que no hay ningún tipo de seguimiento policial contra el consumo de bebida en la calle, ni tampoco contra la presencia de menores en los botellones.
Los sindicatos aseguran que la falta de personal en la Policía Local y la negativa del gobierno local a pagar las horas extras han provocado la desaparición de las actuaciones especiales que se hacían hace años en las zonas de botellones. "La policía sólo actúa", sostienen los sindicatos, "cuando los vecinos denuncian o se produce una reyerta en algún botellón". Y las denuncias de los vecinos, asegura José Antonio Alonso, de UGT, son cada vez más frecuentes. "A la gente", explica Alonso, "le da igual que los jóvenes fumen porros o beban en la calle, lo que quiere es dormir, y con la música de los coches a todo volumen es imposible".
"Y lo peor", según José Gerardo Robayna, delegado de CC OO, "no es la falta de personal, lo peor es que la única preocupación de la Concejalía es reducir las horas extras. No hay ninguna intención de solucionar los problemas" que está generando la falta de agentes en la calle durante los fines de semana. "Los botellones los han dejado un poco de la mano de Dios", asegura.