ELISA ARDOY
Araceli cobraba ayer al mediodía uno de los pocos cafés que sirve diariamente en su bar de la calle Bernardino Correa Viera, conocida como la prolongación de Primero de Mayo. Desde que empezaron las obras del aparcamiento subterráneo el pasado mes de agosto ha perdido a la mayoría de su clientela. No es la única que ve cómo sus ingresos disminuyen. Los trabajos, que se prolongarán al menos hasta principios de 2011, han dejado aislados a un total de 22 comercios.
La cafetería de Nayra Medina es una de las afectadas por esta oleada de asaltos. Los ladrones apalancaron la puerta de su negocio y se intentaron llevar la televisión de plasma aunque se les rompió dentro del local. Sí consiguieron llevarse un pequeño ordenador y la caja registradora. En la misma acera las narraciones sobre robos se multiplican: escaparates rotos, puertas apalancadas, persianas metálicas de seguridad destrozadas...