D. JIMÉNEZ
El doctor Marcos Granados Rodríguez nació en La Habana hace 41 años y desde 1994 reside en Gran Canaria. Forma parte de la plantilla de facultativos del Servicio de Urgencias del hospital Universitario Insular, al tiempo que cubre determinadas guardias en la clínica de San Roque. "Siento pasión por la Medicina y nunca me he sentido marginado por ser cubano. Estoy completamente integrado", matiza el doctor Granados en respuesta a las críticas que, en ocasiones, reciben algunos médicos de origen cubano por parte de otros profesionales formados en España.
No obstante, Marcos Granados reconoce que "hay médicos cubanos que se vieron obligados a sobrevivir en Cuba de otra manera y llegan aquí con una edad avanzada y ya no tienen la capacidad exigida, pero eso ocurre también con ciertos médicos canarios. Por ejemplo, los españoles trabajan durante cinco o seis años como médicos internos residentes y durante ese tiempo nadie les examina para ver si su formación es en ese momento la adecuada. Se da por hecho que son grandes profesionales, en cambio, no siempre es así".
Marcos Granados se tituló en Medicina en La Habana tras seis años de formación. Estuvo destinado como médico de incidencia en la flota mercante cubana. Precisamente, en una escala técnica en el puerto de Las Palmas una joven canaria, hoy su esposa, le robó el corazón y decidió cambiar su isla caribeña por Gran Canaria. Dieciséis años más tarde no se arrepiente de su decisión y se considera un afortunado que trabaja en "lo que realmente me gusta".
El subdirector médico de Clínica San Roque, Francisco Duque, defiende "la capacidad de los médicos extranjeros". En la misma línea se manifiestan responsables de otras empresas sanitarias privadas isleñas.