E. ARDOY
Después de una década de protestas, los habitantes de las cerca de 900 viviendas de la conocida como Segunda Fase de San Cristóbal han conseguido que la Consejería de Vivienda del Gobierno de Canarias arregle las cornisas y balcones de sus edificios, cuyo deterioro se había convertido en un peligro para los viandantes.
Los ciudadanos, cansados de presentar denuncias individuales desde finales de los 90, decidieron a principios de año constituirse en una plataforma para dar más fuerza a sus exigencias. Una medida que ha dado sus frutos, ya que desde la semana pasada los obreros trabajan en las terrazas y fachadas de estos edificios de protección oficial para evitar la caída de más cascotes.
Estos desprendimientos son usuales en las calles Córdoba y Málaga de la Vega de San José (conocido anteriormente como el Polígono de San Cristóbal). Raro es el mes en que la Policía Local y los Bomberos no acuden para acordonar algún tramo de acera o vía. Unos incidentes que por el momento no han causado daños graves de "milagro", como señalan los vecinos, porque hay cornisas en mal estado justo debajo de la entrada de algunos portales o en los callejones donde juegan los niños.
Ahora los habitantes de estas viviendas, que fueron entregadas por la Administración pública hace tres décadas, esperan que las reformas lleguen a todos los bloques porque, según argumentan, no sería la primera vez que sólo se arreglan los edificios más cercanos a Vegueta - por donde han comenzado también esta vez- y dejan el resto por falta de dinero.