A. ZABALETA / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
Casi cien años bien valen la visita de un presidente del Gobierno canario. Ayer Paulino Rivero almorzó en el Real Club Victoria, como colofón a las actividades que esta sociedad viene celebrando por su 99º aniversario. El jefe del Ejecutivo regional se dejó agasajar en la sede de la señera institución, en un ambiente de camaradería, entre veteranos y no tan veteranos deportistas y socios.
Pasadas las dos de la tarde esperaban la llegada de Rivero un centenar largo de personas en el local de la institución, y hasta las nubes parecían haberse hecho a un lado en La Puntilla por si asomaba el coche oficial, en una tarde que se mostraba espléndida en aquel momento en ese tramo de la playa de Las Canteras.
Precedido en unos minutos por el portavoz del Gobierno, Martín Marrero, finalmente apareció Rivero, al que esperaba en la puerta el presidente del Club Victoria, Antonio Padrón, que ha liderado las celebraciones del aniversario. Rivero llegó con Jorge Rodríguez, el consejero regional de Empleo, Industria y Comercio, y otras personas de su gabinete, pasadas las dos y cuarto, tras una mañana en la Feria del Sureste.
Tras hablar con unos y otros le esperaba una macromesa, en la que compartiría almuerzo y sobremesa con una veintena larga de invitados, almuerzo salpicado de viejas anécdotas. Con la presencia del presidente del Ejecutivo canario se dan por clausurados los actos de celebración de 99º aniversario del Real Club Victoria, toda una osadía de longevidad en los tiempos del usar y tirar y los proyectos a corto plazo.
¿Con quién tiene previsto contar el Victoria en la celebración de la cifra redonda de su centenario? Antonio Padrón lo tiene claro. "Como dice nuestro nombre, somos Real Club, así que esperamos contar con alguien de la Casa Real", explica. Así, dentro de un año, a lo mejor vemos franqueando la puerta de la sede de La Puntilla a una figura algo más espigada que la de Rivero.