ELISA ARDOY
La filtración del agua de lluvia provocó el pasado martes por la tarde el desprendimiento de un muro en el barrio del Pilar que a su vez rompió una tubería de aguas fecales. El caudal de esta red de saneamiento inundó los garajes y la parte baja de un bloque de viviendas de protección oficial. Durante la noche del martes y la mañana de ayer los operarios del Ayuntamiento achicaban y limpiaban la calle Virgen del Pilar de los desechos.
"Cada vez que llueve pasa algo. El muro se quedó en el aire hace dos años, durante las últimas lluvias fuertes, no lo arreglaron y ha sido ahora cuando se ha caído", explicaba ayer una vecina. Con la mala suerte de que bajo el muro -que sirve para contener la ladera- pasa una tubería de aguas fecales que también se rompió y que, según los operarios, será arreglada "inmediatamente".
Después del incidente, los habitantes de El Pilar miran con miedo la ladera ubicada detrás de su bloque. Esta vez no ha habido que lamentar ningún daño, pero precisamente la parte que da a esta parcela de Visocan (Viviendas Sociales de Canarias) no tiene una malla de protección, por lo que temen que un día se les caiga encima alguna piedra de gran tamaño. "Llueve un poco más y nos levantamos con una piedra en el salón", auguraba ayer una vecina del primer piso.