TERESA GARCÍA / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
Los servicios sociales del Ayuntamiento de la capital tienen declarados en estos momentos a 760 menores en situación de riesgo, más de la mitad del total de niños en esas circunstancias que hay en todo el Archipiélago (1.465). El número de chicos en riesgo ha aumentado un 39%, con respecto al pasado año, en el que fueron censados 508. A pesar del aumento de casos, esta atención se verá gravemente perjudicada este año y el que viene al denegar recientemente el Gobierno canario una subvención de 507.319 euros a la ciudad, cantidad que el Consistorio ha reclamado con urgencia por necesidad.
Un niño de entre 12 y 16 años que falta mucho a clase y vive en un barrio marginal en el seno de una familia monoparental, a cargo de la madre, y con escasos recursos económicos podría personificar el perfil típico de los menores declarados en situación de riesgo de exclusión social. Según indican fuentes municipales relacionadas con la atención a menores, una de las características que tienen la mayoría de los niños en situación de riesgo es su "alto índice de absentismo escolar". De hecho, señalan, el primer síntoma de que algo pasa en la familia es la falta reiterada a clase.
Son los equipos territoriales de riesgo del Ayuntamiento, compuestos por trabajadores sociales y psicólogos, los que se encargan junto con el Servicio de Atención a la Mujer y al Menor (Seamm) de la Policía Local, de diagnosticar la situación de la familia desde que los centros escolares notifican los partes de absentismo. La mayoría de los chiquillos en riesgo son detectados a través de la notificación de las faltas a clase por los centros educativos o por denuncias de vecinos que han visto a los menores en la calle en horario escolar. Las denuncias de maltrato son también otra de las causas que movilizan a los técnicos municipales, aunque estos casos "son mínimos".
Los técnicos investigan a las familias de estos menores y en la mayoría de los casos logran reconducirlas a través del trabajo de equipos multidisciplinares lo que impide que los niños sean declarados en desamparo, una situación que lleva a la separación del menor de su hogar y su internamiento en un centro.