M. R.
- ¿La ley concursal actual representa un modelo fallido?
- No estoy convencido de que sea así, porque los autos de los jueces de lo mercantil están dando una respuesta satisfactoria a las empresas que plantean los concursos. Sí es verdad que la Ley es un poco dura con los grupos de sociedades, aunque eso se ha modificado en parte este año. Quizá hay que ir más adelante para no convertir la ley en un modelo totalmente fallido.
- ¿La ley cumple con el objetivo de salvar las empresas?
- La ley se promulgó en un momento de optimismo económico enorme y ahora se tiene que aplicar en un momento de crisis también enorme. Los mecanismo de la Ley no se han ajustado a la situación actual, por eso la reforma parece algo obligado. El legislador debe dar con el tono adecuado sin que sea demasiado tarde, porque se corre el riesgo de que ya no queden sociedades para concursar, precisamente porque todas las empresas ya lo hayan hecho cuando entre en vigor la reforma que ahora está en ciernes.
- ¿Considera que la ley ha afrontado con éxito la crisis?
- ¿Cuáles?
- ¿Qué opinión tiene sobre la aplicación de la ley en los casos de impagos de hipotecas?
- Hay pocos ejemplos. A las entidades de crédito no les gusta, porque es un procedimiento largo que puede no ser ventajoso para los bancos, que son los principales acreedores. Pero estos casos irán a más y hará falta algún tratamiento más específico sobre el concurso de la persona física.