NATALIA VAQUERO
Cada vez son más los ciudadanos que conocen los patios traseros de los supermercados de Las Palmas de Gran Canaria. Son familias jóvenes y muchachos que se acercan al atardecer hasta los contenedores de basura de los centros comerciales en busca de productos aprovechables, sobre todo de alimentos. Los responsables de los centros alimentarios advierten, no obstante, que son viandas en mal estado.
La crisis económica y el paro han forzado a muchas personas a subsistir con lo que otros desechan. Por esta razón, no es extraño toparse en pleno centro de la capital grancanaria con una imagen desoladora: la de un grupo de individuos que bucean entre la basura en busca de comida.
El ritual es siempre el mismo. A las ocho de la tarde comienzan a llegar estas personas a las inmediaciones de algunos supermercados. Cada vez son más y cada vez pugnan más por el botín. Los empleados de las grandes superficies suelen sacar los contenedores con los primeros residuos a las ocho y media. Cinco minutos más tarde, los vagones de la basura han sido limpiados.
"Antes venían dos o tres personas a hurgar en los contenedores, pero cada día que pasa son más y al final dejan todo lo que no quieren desparramado por la calle", reconoce un trabajador de uno de los supermercados en los que se produce esta práctica.
Al terminar el buceo entre los residuos habrán conseguido plátanos, manzanas y otro tipo de frutas, junto a pan tostado, cartones de leche y diferentes dulces. La mayoría de estos productos tiene la fecha de caducidad ya expirada. El resto son alimentos que se tiran por estar en envases dañados.
"Son alimentos que están en mal estado", avisa el secretario general de la asociación de supermercados de Canarias (Asuican), Alonso Fernández, quien muestra su preocupación por esta práctica que él creía ya casi erradicada.
Fernández alerta de los riesgos para la salud de consumir estos productos que han sido tirados. "Los revolvedores de basura no discriminan y cogen todo lo que ven", lamenta, al tiempo que destaca que muchos alimentos que parecen aprovechables no lo son "porque han podido perder la cadena del frío obligatoria para garantizar su salubridad".
Otra de las cuestiones que se plantea el secretario de está organización que aglutina a un total de 700 supermercados en Canarias es el fin de estas acciones. "Me parece muy extraño que haya gente que se acerque a revolver en los contenedores con furgones en los que llevarse los alimentos", reflexiona, "porque puede deducirse que están hurgando para vender posteriormente esas viandas que están en mal estado a personas muy necesitadas", alerta antes de hacer una recomendación: "Más vale comprar en un sitio barato que asumir riesgos en la calle con comida sin garantías sanitarias".