RAÚL GIL
El complejo deportivo y de ocio de la Cícer se queda sólo en los cimientos tras culminarse la primera fase de las obras y no disponer el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria en sus presupuestos de dinero para iniciar la segunda y definitiva fase que implica la construcción de edificios y las piscinas previstas en el proyecto original.
El Ayuntamiento confirmó que las obras de esta primera fase se acabaron en agosto pasado, fecha desde la que el solar de la antigua sede de Unelco permanece cerrado y casi abandonado. Señal de ese abandono es la acumulación de agua de lluvia mezclada con restos de alcantarillas que ha quedado depositada en los vasos de las futuras piscinas y en una especie de charca que los vecinos de los alrededores denuncian porque está generando plagas de mosquitos y malos olores.
El concejal de Urbanismo, Néstor Hernández, reconoció que la prioridad de la inversión municipal en obras el año que viene se centra en el viaducto de Obispo Romo y descartó que se pueda encontrar dinero suficiente para iniciar las siguientes fases del proyecto, lo que requeriría unos 20 millones de euros más de inversión.
Esta primera fase ha tenido un coste de 7,2 millones que invirtió el gobierno municipal de Pepa Luzardo en 2006 procedente de dos fuentes: 4,8 millones de un convenio urbanístico firmado con el centro comercial Las Arenas a cambio de ampliar sus instalaciones; y otros 2,4 millones del Plan de Barrios.
Las obras de la primera fase han acumulado un retraso de más de año y medio ya que se empezaron en diciembre de 2006 y se deberían haber entregado en las Navidades de 2007. Según fuentes de la dirección del proyecto, los 20 meses adicionales que ha costado terminar la cimentación se explican por la cantidad de conexiones eléctricas e instalaciones de la red de Unelco que se encontraron en el subsuelo con los primeros movimientos de tierras y que hubo que trasladar.