ELISA ARDOY / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
Los canarios lo dejamos todo para el último día. Al menos eso se desprende de la decisión de decenas de miles de ciudadanos de comprar los regalos este sábado y domingo, sólo cuatro días antes de la Noche de Reyes. Las entradas de la mayoría de los centros y zonas comerciales estaban colapsadas, se multiplicaron las colas en las cajas de los establecimientos y las paradas de guaguas y taxis estaban abarrotadas.
El dispositivo planificado para estas fechas por la Policía Local no sirvió de mucho ayer, a partir de las 11.00 horas, sobre todo en los accesos a Mesa y López -cuyo atasco llegó a la Avenida Marítima-, al Centro Comercial Las Arenas, al Centro Comercial Siete Palmas y, en menos proporción, al Centro Comercial El Muelle. Según estimaciones de la Policía Local, más de 160.000 vehículos circularon por las principales vías comerciales.
Ya sea por la crisis económica o por dejadez, decenas de miles de personas decidieron salir ayer a comprar los regalos de Reyes. Algunos sólo adquirían los productos que se les había quedado pendientes, pero otros muchos admitían que empezaban desde cero.
"Hemos esperado al último momento porque no teníamos dinero. Ahora con el ingreso del mes podemos permitirnos comprar los regalos para la niña", explicaba Víctor en la juguetería Nikki de Las Arenas. Este joven, como la mayoría de los ciudadanos, buscaba el mejor precio y se alegraba de haber conseguido una muñeca para su hija 15 euros más barata que en otro establecimiento del mismo centro comercial.
Las jugueterías eran los establecimientos más solicitados, juntos a las tiendas de textil -algunas con ofertas de todo a mitad de precio eran literalmente invadidas por las clientas- y las perfumerías. Este año los juguetes más demandados son las bolas de Bakugan, Hannah Montana, Hello Kitty, Gormiti y Ben 10, Mila y Malo, y los juegos de mesa, como el Password de un conocido programa de televisión. "Los clientes apuran al máximo los días por la situación económica actual", comentaba Nayra Rivero, del Palacio de los Juguetes de Triana. "Miran mucho los precios y vienen a comprar cosas muy determinadas", añadió.