El Fatiga llevaba el cuchillo escondido entre sus ropas. Lo había cogido media hora antes de su vivienda, después de que un hermano de Octavio Santos, con el que se llevaba mal, llegara a la fiesta callejera. Su compañera le pidió que lo volviera a dejar en su casa, pero éste se negó y le respondió que tenía intención de matar al hermano de la víctima si le decía algo. Al final la puñalada la recibió Octavio, con quien no tenía aparentemente mala relación. La fiscal agrega que era casi imposible defenderse de la cuchillada, pues su trayectoria era muy baja al ir pegada al suelo. La acusación particular comparte los argumentos, pero pide una pena de 20 años. También interesa una indemnización de 325.000 euros, ya que el fallecido tenía un hijo y esperaba otro.