TERESA GARCÍA
El envejecimiento de la población de la capital grancanaria está desbordando los servicios sociales, porque la demanda de ayuda a domicilio se está disparando. El deterioro de la población mayor, sobre todo de los que superan los 80 años, les obliga a depender de otras personas para el aseo diario, hacer la comida, planchar o hacer la compra. Los que no tienen familiares que les echen una mano ni dinero suficiente para pagar a un profesional privado acaban en los servicios sociales municipales.
De hecho, tanto los servicios como el presupuesto que el Ayuntamiento destina a atender a esta población se han multiplicado por dos en los últimos seis años. Pese a ello, el Ayuntamiento se vio obligado a finales del pasado año a inyectar medio millón de euros más para hacer frente al incremento de la demanda, algo que también ocurrió el año anterior. Este año se destinará una partida de 7,5 millones, pero la concejala de Servicios Sociales, Carmen Luz Vargas, desconoce si la cantidad será suficiente.
Y es que la población mayor de 80 años ha crecido en un 36%. En la actualidad viven en la ciudad un total de 13.639 mayores de 80 años, casi 5.000 más de los que había en 1999. Son ya 76.973 las personas mayores de 60 años, constituyen el 20% de la población total.
Carmen Luz Vargas, precisa que el número de usuarios ha aumentado, pero más que el número de beneficiarios lo que se ha disparado es la cantidad de horas que precisa cada uno. Así, en 2003, los servicios sociales contabilizaron 225.992 horas, una cantidad que en la actualidad se eleva a 491.073, más del doble. Vargas lo denomina "el envejecimiento del envejecimiento". En la actualidad se ofrecen estas ayudas básicas a 2.100 usuarios, los cuales son en gran parte mayores aunque también hay discapacitados.
El Ayuntamiento cuenta además con 3,3 millones que el Gobierno central concede dentro del Plan E para gastos sociales que se dedican a la ayuda a domicilio.