ALBERTO CASTELLANO
- ¿Por qué han decidido que el Día Europeo del 112, en su segunda edición, se celebre en el Archipiélago?
- Otro objetivo es conocer cómo se trabaja desde la sala del 112, ¿no?
- Evidentemente. Pero no sólo cómo se trabaja. Otra cosa que es también muy importante es la colaboración que tienen los centros de emergencias de Murcia y Canarias. Creo que es muy interesante que en Europa conozcan el trabajo que se hace para mejorar la eficacia de sus servicios. Ese acuerdo entre las dos regiones españolas, además de incluir el Mirroreyes [sistema creado por Murcia y utilizado también por Canarias con el que, a través de teléfonos móviles con tecnología 3G, se pueden hacer videollamadas para que los médicos de emergencias conozcan en tiempo real la situación], incluye también un apartado de cooperación por el que, si por cualquier motivo, la sala de operaciones de Murcia se viene abajo Canarias puede atender las llamadas de los murcianos y movilizar los recursos de allí, y al revés.
- ¿Espera que ese modelo de colaboración que existe entre las dos regiones españolas sea exportado al resto de países europeos?
- La colaboración es ejemplar para el resto de Europa, porque es muy importante compartir trabajo y esfuerzo ya que de esa manera aprende uno del otro y en materia de emergencias nunca se sabe demasiado. Siempre es bueno continuar avanzando y no quedarse estancados, como hacen Murcia y las Islas.
- Ya ha comentado que en innovación tecnológica las dos regiones son ejemplares para el resto de países. ¿También lo son en dar a conocer a la población cuál es la función del teléfono?
- Desde nuestra Fundación, debo reconocer el buen trabajo que hacen. Nuestra labor va relacionada con ello, porque tratamos de potenciar el conocimiento del 112 basándonos en educar a la gente, que conozcan su existencia para que luego la movilización de los recursos sea más eficaz. Y en eso Canarias también va un paso por delante del resto de Europa.
- Por lo que se ve, en las Islas todo funciona a la perfección. ¿Hay algún punto negro en el que deben mejorar?
- Realmente, no. Lo que veo es que aquí son muy innovadores, y que por ello son los primeros en experimentar con muchos programas para continuar mejorando. Desde Europa creo que lo único que podemos hacer es reconocer el buen trabajo que se hace. Lo más importante del trabajo que se realiza aquí, además de las nuevas tecnologías de las que disponen, es la forma de pensar que tienen los trabajadores del 112. Nunca están satisfechos, siempre quieren mejorar, nunca se conforman con lo que tienen. Eso hay que alabarlo.
- Dado el éxito que han tenido los programas desarrollados desde Canarias, ¿hay algún país que ya haya pensado incorporarlo a sus servicios?
- Ahora mismo no conozco ningún centro de emergencias que piense en comprar o incorporar tecnologías como el Mirroreyes o el Platea 4D [programa informático de previsión de cómo evoluciona un incendio forestal o un vertido en el mar], pero me encantaría verlo. El modelo canario y murciano, poniendo la tecnología para avanzar con el máximo rendimiento y provecho, me encantaría presenciarlo no sólo en Europa, sino también en los Estados Unidos.
- También está la cooperación en lo que respecta a la utilización de una sala u otra de las dos regiones en el caso de que alguna quede inutilizable. ¿Es posible realizarlo a nivel europeo?
- Es lo deseable. No puedo imaginar otra situación mejor. El simple hecho de tener dos cuerpos trabajando en conjunto mejora considerablemente los servicios que se ofrecen al ciudadano.
- Usted es presidente de la Fundación del 112 en Europa. ¿Cuáles son los objetivos de la organización?
- Nuestro trabajo se centra principalmente en informar a la población sobre la existen- cia del 112, cuál es el número al que hay que llamar en caso de emergencia, qué es lo que tienen que decir, cómo tienen que actuar y, también, cuándo no tienen que llamar al número de emergencia. Este trabajo se hace muy bien en Canarias, donde la mayoría de la población conoce el 112, y son muy pocas las llamadas falsas que se producen. Pero fuera de las Islas lo que ocurre es que tres de cada cuatro ciudadanos europeos lo desconocen, y nuestro trabajo es intentar reducir ese porcentaje.