TERESA GARCÍA
El gobierno municipal ha dado un ultimátum a la empresa que gestiona el servicio de ayuda a domicilio para que pague ya a los trabajadores y garantice la atención a los 2.100 usuarios que reciben estas prestaciones básicas.
El director de gobierno de Presidencia, Sebastián Franquis, intentó tranquilizar ayer a los usuarios, a los que aseguró que el servicio se va a mantener "con absoluta normalidad", pese al preaviso de huelga presentado ayer por los representantes sindicales porque la empresa concesionaria, Fepas, no les ha pagado el sueldo de este mes.
El director general de la misma, Alberto Carballedo, aseguró ayer que las nóminas se comenzaron a pagar el pasado miércoles y que se habían puesto a disposición de los trabajadores 60 bonos de guaguas para sus desplazamientos hasta los hogares de los usuarios. Sin embargo, el secretario de la Federación de Sanidad y Dependencia de UGT, Luis Brito, afirmó que "ni un solo trabajador" había cobrado ayer y advirtió de que el preaviso de huelga se mantendrá hasta que todos los empleados hayan percibido sus salarios.
Los trabajadores reclamaron al Ayuntamiento que pague el más de un millón de euros que le debe a la empresa, pero también consideraron que Fepas debe tener "la solvencia suficiente" para hacer frente al pago de los trabajadores. Pidieron también a la concejala de Servicios Sociales, Carmen Luz Vargas, que fiscalice las condiciones en que se presta el servicio.
Franquis recriminó a la empresa el retraso en el pago de las nóminas, porque "conocía desde hace meses" que se iba a demorar el abono por parte del Ayuntamiento, debido "al incremento en más de un 20% de la demanda que ha tenido el servicio" en el último año.