M. R.
Un viejo conocido de la justicia, Antonio Calderín Suárez, se volverá a sentar en el banquillo por estafa. En esta ocasión no por apropiarse del dinero de una treintena de compradores de bungalós, sino por usar el timo del Nazareno para engañar con pagarés sin fondos a seis empresas proveedoras de alimentos.
Y es que Antonio Calderín arrastra dos condenas por estafa inmobiliaria dictadas recientemente por la Audiencia de Las Palmas, una de ellas firme. El lunes afronta otro juicio, entre otros motivos por estafar a una cadena de supermercados 500 patas de jamón, según recoge la Fiscalía Provincial de Las Palmas en su escrito de acusación.
Se trata de pedidos de productos variados, entre ellos agua y vinos, que el procesado cursaba a cambio de pagarés sin fondos. Después vendía los artículos a pequeños comercios a través de una empresa de su propiedad que se dedicaba a la venta al por mayor de mercancías. Hay cantidades defraudadas que superan los 688.000 euros, según el fiscal.
La acusación pública solicita seis años de cárcel para Antonio Calderín Suárez y otros cuatro años de prisión para cinco empleados de su sociedad.