TERESA GARCÍA - LAS PALMAS DE GRAN CANARIA.
Muchos vecinos de Las Canteras se despertaron sobresaltados la madrugada del miércoles a causa del estruendo de las olas, que llegaron a superar los cuatro metros de altura y se adueñaron del paseo y también del balneario y el puesto de la Cruz Roja de Tomás Miller, que sufrieron destrozos. "Los taponazos de las olas eran terribles", comentaba ayer un residente en la zona, que no recordaba una marea tan alta y tan fuerte como la del miércoles. La coincidencia de los fuertes vientos con una marea muy alta por la luna llena y el mar de fondo provocó que la pleamar alcanzara una altura de 2,78 metros. Juan Antonio Corujo, responsable de Playas de la Cruz Roja, señaló que la del miércoles fue "la marea más alta del año", con olas de hasta cinco metros en El Confital y El Rincón.
El tremendo temporal golpeó la playa de Las Canteras entre las tres y las seis de la madrugada y las olas se llevaron por delante todo lo que encontraron a su paso, causando destrozos múltiples. El balneario y los puestos de la Cruz Roja y la Policía Local situados a la altura de la calle Tomás Miller quedaron inutilizados tras ser inundados por el agua de la marea y la arena que ésta arrastró. El personal de la Cruz Roja seguía arreglando sobre el mediodía de ayer los destrozos causados por el agua en los materiales. El reboso fue tan alto que el puesto de la Cruz Roja continuaba al mediodía anegado de agua, que llegó a alcanzar una altura de metro y medio. La lancha a motor quedó también averiada y habrá que reparar el motor, que se mojó con la marea. Corujo explicó que ésta es la cuarta inundación que sufren desde el pasado mes de diciembre, aunque la del miércoles fue la peor.
Los servicios de la Policía Local, que se encontraron el cuartelillo inundado cuando llegaron por la mañana, se quedaron sin conexión telefónica.
Las olas doblaron la torre de vigilancia de la Cruz Roja, situada en la Cícer, la zona más golpeada por el oleaje. Las pasarelas de madera, los contenedores y las bases de madera de las duchas desaparecieron con la marea, que también levantó losetas de los accesos al paseo y algunos elementos de las barandillas.
PIEDRAS. El mar se llevó también buena parte de la arena de la Cícer, que quedó llena de piedras y basura. Los operarios del servicio de limpieza de Playas se emplearon a fondo desde las seis de la mañana y al mediodía aún seguían recogiendo los restos de madera y basuras, así como la arena, que dejaron las olas en el paseo. Los miembros de la Cruz Roja levantaron una barrera de arena y taparon la entrada a los balnearios con sacos de arena para proteger los locales de la pleamar que tuvo lugar a primera hora de la tarde de ayer. El burladero aguantó el embate de las olas y se esperaba que hiciera lo mismo anoche.