R. G.
El de ayer fue un día de abrazos y felicitaciones para casi todos. Sólo 40 de los 381 aspirantes que llegaron a la final de las pruebas de aptitud físicas celebradas en el Martín Freire para entrar en el cuerpo de Bomberos de la capital se quedaron fuera. Ahora son 340 los jóvenes, treintañeros casi todos, que deben superar los exámenes teóricos y psicotécnicos que dan el pase a una de las 25 plazas de bomberos convocadas por el Ayuntamiento. Se pueden considerar unos privilegiados ya que 1.391 personas se apuntaron para optar a una plaza.
"Es la convocatoria más numerosa de los últimos años aunque al final sólo se presentaron 619 aspirantes a las pruebas físicas que han ido eliminándose hasta hoy [ayer]", explica el presidente del tribunal examinador, Gonzalo Muñoz, funcionario municipal.
Las ganas de encontrar un trabajo estable aunque sea arriesgado han atraído a aspirantes de toda España aunque la mayoría sean canarios. "Un chico de Salamanca que es bombero interino en Badajoz hizo las pruebas del viernes, se volvió a Extremadura a hacer la guardia del fin de semana y regresó esta mañana para la final; llegó por los pelos", dice Muñoz. Los aspirantes han tenido que superar duras pruebas físicas como carreras de 3.000 metros, natación, agilidad, salto y trepar sólo con las manos una cuerda de seis metros.