M. REYES
El avispado cabecilla reclutaba toxicómanos. Luego los vestía bien, los aseaba y su tío carnal los convertía en personas solventes a golpe de falsificación laboral, quizás con familia y tele en color. Así operaba en la capital grancanaria una trama de supuestos estafadores, los cuales falsificaban documentación personal para obtener financiación en los concesionarios y apropiarse de los vehículos.
La Fiscalía de Las Palmas ha formulado acusación contra los 10 miembros de la trama por un delito continuado de estafa, encubrimiento y falsificación documental. El juicio estaba señalado para ayer, pero el juez aplazó la vista oral ante la incomparecencia de tres testigos de cargo, según solicitó el fiscal, que reclama en su escrito de conclusiones provisionales penas de uno a tres años de prisión.
La acusación pública señala a Dimas Jesús G. M. y Orlando César M. Q. como los principales responsables de las estafas. El primero obtenía el DNI de los drogadictos a cambio de dinero o pequeñas dosis, y el segundo elaboraba nóminas falsas en su empresa o en otras a las que tenía acceso. Llegaron a adquirir hasta siete coches entre finales de 2004 y 2005. Nadie pagaba los créditos y los automóviles eran vendidos a terceros.