TERESA GARCÍA
Un gran agujero, que llegará hasta los dos metros de profundidad, comenzaba a aparecer al mediodía de ayer en medio de la calle Néstor de la Torre, al lado del Mercado Central, en el primer día de la obra que se realizará durante al menos un mes para acabar con las fugas de aguas fecales que se producen en la zona debido al mal estado de la red. Comerciantes y vecinos contemplaban ayer las obras entre preocupados y aliviados, porque la nueva tubería de polipropileno que se instalará evitará los malos olores que soportan desde hace más de un año, pero temen que el corte de tráfico de un tramo de la vía afecte a las ventas.
Por esta razón, todos los comerciantes consultados coincidieron ayer al reclamar al Ayuntamiento que agilice lo más que pueda las obras para reducir al mínimo los trastornos en el negocio. Serafín Rivero, un vecino de la zona que se declara harto de aguantar los malos olores, considera que el problema se debía haber arreglado "cuando ampliaron el garaje del Mercado Central" hace cinco años, una obra que también trajo consigo el corte de la calle a la circulación. "Hasta dos veces al día viene el camión de Emalsa a sacar las aguas fecales. Yo he visto rebosar las aguas fecales por la alcantarilla", sostiene Rivero. Comerciantes y vecinos coinciden al afirmar que la obra es necesaria, aunque algunos empresarios se quejan de que se haya elegido esta fecha, cuando empieza la temporada de primavera, para hacerlas. "Deberían haberlo hecho en verano, como la obra de Mas de Gaminde", señala María Dolores Briganti.
El corte del tramo entre la calle Valencia y Menéndez Pelayo produjo ayer retenciones en el tráfico, aunque fuentes de la Policía Local señalaron que no "hubo mayores complicaciones. Cuando la gente se conozca el desvío, se normalizará el tráfico". Las rutas alternativas son girar por Galicia hacia Mesa y López o desviarse por la calle Valencia para retomar Néstor de la Torre por Menéndez Pelayo.