TERESA GARCÍA
La constructora quería hacer aquí tres edificios de lujo y llevarse todas las casas terreras por delante, pero los tribunales nos han dado la razón". Los vecinos de El Lazareto han recibido con gran alegría la sentencia de la sección segunda de la Sala de lo Contencioso del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) que ha tumbado la operación urbanística impulsada por el ex alcalde José Manuel Soria para tirar las casas terreras de la zona y levantar en su lugar tres edificios de lujo de 4, 7 y 9 edificios.
En concreto, el juez declara nulo el acuerdo plenario del 31 de enero de 2003, por el que se adjudicó a la empresa Fadesa la ejecución de la Unidad de Actuación-02, al considerar que esta fórmula urbanística es nula. La sala recuerda, con la misma argumentación que se utilizó para anular tres unidades de actuación en el barrio de Guanarteme, que este sistema no se puede aplicar en la zona porque se trata de un área urbana consolidada. Los vecinos afectados se negaron a vender sus casas a la inmobiliaria Fadesa y presentaron un recurso en 2004 que bloqueó la operación.
En 2007 lograron que los tribunales aprobasen la suspensión cautelar de la urbanización y ahora llega la anulación definitiva. "Lo pasamos muy mal", recuerdan Manoli Melón y Pedro García. "Al principio, los vecinos sufrimos un acoso muy grande por parte de Fadesa, que nos cogió a todos por sorpresa. Fue un acoso continuo, tanto de Soria como de Fadesa, que nos quería dar cuatro perras por las casas". "Soria", se quejó Ramón Melón, "le ha hecho mucho daño a esta ciudad. Se reunió con nosotros y dijo que nos entendía, pero al mismo tiempo amparó el acoso y derribo a los vecinos, la mayoría gente mayor".
Ramón asegura que no se opone a que el "barrio se regenere, pero no a costa de los vecinos. Si me dan la misma casa que tengo ahora en el mismo barrio, encantado". Según Pedro García, Fadesa le ofreció por su casa terrera de dos plantas 10 millones de las antiguas pesetas. "Se quedaban con mi casa, y encima tenía que poner dinero yo para comprarme otra".
García dice que sólo vendieron los que no vivían en la zona y ahora los vecinos sufren los trastornos que les causan los solares y casas abandonados. Los residentes han presentado alegaciones contra el nuevo Plan General que mantiene la unidad de actuación con otro nombre.