El fin de semana que la menor de 12 años pasó en Playa de Vargas fue un calvario. "Confía en mí, no te preocupes. Lo que va a pasar es algo normal. Te voy a preparar para el futuro, para cuando tengas pareja. Aquí estamos en familia". Así convenció Torres Baena a la niña para llevarla hasta su habitación y satisfacer sus deseos sexuales, según recoge el sumario. "En la hora y media que estuve en el cuarto pasaron una nota por debajo de la puerta que decía: 'la comida ya está'. Eso se me ha quedado grabado para toda la vida. Estaba en estado de shock y no podía defenderme". La nota no era sino un aviso para que Fernando bajase al salón a comer. Luego, después de reposar el almuerzo, volvió a meterse en su cuarto con una amiga de la menor que acababa de perder la virginidad. "Me hizo mucho daño, sangré y me pasé toda la tarde tumbada en el jardín para asimilar lo que me había ocurrido", añadió la víctima en su declaración policial. M. R.