M. PINO PÉREZ
El desbordamiento del dique y de las paredes del pozo de Jinámar donde se realizaba la búsqueda hizo temer ayer por la vida de los dos agentes del Grupo Operativo Especial de Seguridad (GOES) que estaban en el fondo de la cavidad. Nicolás Bordón, técnico en procesos hidráulicos, que desde el martes se ha encargado de controlar el caudal que emana desde la galería, advirtió que la presión podía reventar en cualquier momento las paredes del pozo.
Este consejo, que no era la primera vez que Bordón lo apuntaba esta misma semana y el hecho de que el agua superara el dique y comenzara a atravesar las paredes como una catarata fue determinante para que la jefa superior de Policía, Concepción de Vega, considerara que lo más razonable era suspender las tareas de búsqueda de los restos óseos hallados hace una semana en este pozo de Jinámar.
Nicolás Bordón, que fue requerido desde el martes por Talleres Falcón, manifestó que era "muy peligroso" seguir trabajando porque no se sabía qué cantidad de agua podía contener la galería, que a su vez tiene varios ramales. Además, explicó que cuando una fosa está en funcionamiento tiene un mantenimiento, que consiste en achicar agua de las galerías y limpiar el fondo, condiciones que precisamente son las que no se han cumplido en este caso y han complicado la búsqueda. "Hay demasiado lodo aún en ese pozo", concluyó este especialista en los procesos hidráulicos.
El técnico en procesos hidráulicos, que ha trabajado hasta horas de la madrugada en Jinámar estos días, añadió que conocía el interior de este pozo porque hace 15 años acudió a una avería. A este respecto, comentó que en la galería aún se aprecian los raíles de la vagoneta de cuando se construyó. También detalló que la cavidad de la fosa que tiene forma cónica es de picón y está forrada de ladrillos, y que los 18 metros de agua del lunes se redujeron a casi un metro.