MIGUEL F. AYALA
De "durísima semana" califican los familiares de la niña Sara Morales los últimos siete días a raíz de la búsqueda en Jinámar de alguna pista sobre el paradero de la menor desaparecida en julio de 2006 en Las Palmas de Gran Canaria. "Sin duda", explicaban ayer desde el entorno de la menor, "han sido algunos de los momentos más duros desde que ella falta en casa".
"Es una tranquilidad que no apareciera ningún cuerpo allí", reconocen, aunque tampoco pueden ocultar su malestar "por que se ha estado diciendo por parte de las autoridades que había huesos humanos o de apariencia humana; que si era un fémur o que si se trataban de restos de un adulto adolescente. Al final no se sabe nada con certeza, y a la familia", añaden los miembros consultados, "nos han dejado destrozados, esperando día tras días, mirando la televisión para saber si estaba o no estaba la niña allí, dejando las cosas abandonadas para estar pendientes de todo lo que sucedía".
La situación de tensión, nervios y estrés arrastrada durante estos tres años y medio, sumada a los últimos acontecimientos de Jinámar, ha acabado por enfermar a varios de los miembros de la familia de Sara Morales Hernández.
"Algunos hemos estado", reconocen, "malitos, malitos, malitos... Muchos nervios todos los días", agregaron, no sin antes reconocer y agradecer "de verdad", el trabajo que han desarrollado los agentes policiales y los servicios de Protección Civil. "Nos consta que se han dejado allí las horas", dicen, "tratando de hallar alguna pista de dónde está nuestra Sara".
El hecho de que en el pozo de la finca de la familia Naranjo se encontraran una quincena de pequeños huesos, de los que se trata ahora de determinar su procedencia, provoca sentimientos encontrados en el entorno de la adolescente desaparecida, aunque el principal sentimiento es el de satisfacción, al mantener la esperanza de que siga viva.
Sin embargo, ellos se han encargado de repetir en numerosas ocasiones que en el caso de que se la localizara muerta "se pueda abrir una investigación que permita determinar quién o quiénes se la llevaron" aquella tarde del 30 de julio de 2006 "y que lo pague".