E. A.
En la Comunidad canaria todavía hace falta la instalación de nuevas antenas de telefonía móvil para dar una buena cobertura y un servicio de calidad. Así lo aseguraron ayer los especialistas que acudieron a la jornada Los retos de la telefonía móvil en Canarias.
Los expertos desmintieron que este tipo de instalaciones causen daños en la salud de la población, como denuncian algunas organizaciones, ya que cumplen "estrictamente" con todas las garantías exigidas.
"La opinión pública cada vez obtiene un mayor peso sobre las decisiones de los políticos, pero los gobiernos no deberían tomar medidas que no contengan una base científica", dijo ayer María Jesús González Fernández, asesora del Servicio de Asesoramiento Técnico e Información (SATI), puesto en marcha hace cuatro años por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP).
El SATI asegura que es "absurdo" hablar de que hay zonas de la capital grancanaria en las que hay una excesiva cantidad de antenas, como denuncian, por ejemplo, los vecinos de Arenales. "Ninguna compañía se gastaría el dinero que cuesta una antena de telefonía móvil -unos 100.000 euros- si no fuera necesario", sostuvo el ingeniero de telecomunicaciones y asesor del SATI, Carlos Díaz González.
Por su parte, la Asociación de Afectados por Antenas de Telefonía Móvil (Atemo) mantuvo ayer que estas instalaciones son perjudiciales para la salud tal y como recogen "infinitos" informes. "Hay una ocultación total por parte de las administraciones públicas sobre los efectos negativos de las antenas de telefonía móvil", dijo Juan de la Bárcena, médico y miembro de Atemo. "El pueblo ya no permite que se le engañe más y por eso se está movilizando", añadió.