P.G.
Técnicamente, es un juez perfecto". La definición es de un compañero de César García Otero, por lo que, con esa prensa, no es difícil pensar que el magistrado aspirante a presidir la Sala de lo Contencioso se presente el próximo martes ante la Comisión de Calificación del CGPJ y ponga sobre la mesa varios de sus pleitos más elaborados. Entre otros, la sentencia que marcó la pauta para declarar ilegales más de veinte hoteles de Lanzarote que se construyeron al socaire del pelotazo.
García Otero es el candidato del cambio en la Sala de lo Contencioso. En el proceso previo a la presentación de candidaturas, el magistrado de la APM anunció a sus allegados que sólo se presentaría si le garantizan apoyos suficientes, algo que sin embargo nunca es matemática pura.
Veintitrés años contemplan la carrera de juez de García Otero, los doce últimos en la jurisdicción contencioso-administrativo. Ingresó en la carrera en 1987, en un juzgado mixto de Nules (Castellón). Con su ascenso a magistrado, en 1989, este asturiano de nacimiento recaló en el Juzgado de lo Penal número 5 de Las Palmas, y fue el primero en trasladar una comitiva judicial de un juzgado de lo penal a las islas de Lanzarote y Fuerteventura para celebrar juicios. "Enseguida me percaté de lo que es la insularidad", asegura.
Posteriormente pasó unos años en la Audiencia Provincial de Las Palmas (secciones quinta y cuarta) y desde 1998 es magistrado de la Sala de lo Contencioso, que ahora aspira a presidir con el prestigio que tiene reconocido a través de sus resoluciones y espera que no existan fisuras en su asociación a la hora de elegir candidatos. El Colegio de Abogados de Las Palmas apuesta por su candidatura.