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ELISA ARDOY Después de más de un siglo instalados en La Puntilla, los pescadores denuncian que cada vez les ponen más inconvenientes para desarrollar su trabajo. En los últimos años han tenido que hacer frente a nuevos pagos y a una mayor limitación de horarios, aparejos, zonas de pesca y tipo de capturas.
Los marineros temen que de seguir así la imagen de las barquillas fondeadas en este punto de Las Canteras desaparezca y se convierta en una antigua postal de la capital grancanaria.
Actualmente son sólo media decena de barcas las que salen a pescar cada día sobre las 4.00 horas para regresar al mediodía. Es un trabajo duro que requiere un gran esfuerzo físico por el que sólo obtienen "penalidades" que muchos se niegan a seguir sufriendo. Por ello año tras año van desapareciendo del mar estas embarcaciones.
"Cada vez estamos más imposibilitados. Cada vez nos restringen más. Cada vez quedamos menos", asegura uno de los pocos pescadores que trabajan hoy en día en La Puntilla, conocido como El Finlandés. "Pero con la crisis, ¿a dónde vamos nosotros que no sabemos hacer otra cosa?", se pregunta mientras arregla la red rota después de la jornada de pesca de ayer.
Algunos se plantean incluso abandonar antes de acabar la zafra. Si no cumplen con los requisitos establecidos, las multas que tienen que pagar son cuantiosas -entre 2.000 y 3.000 euros- y cada semana salir a faenar cuesta al menos 300 euros que se van en combustible y material.
El kilo de pescado se vende estos días a seis euros y cada barca consigue diariamente de 20 a 40, dependiendo de la jornada. "Conseguiríamos más si nos dejaran sacar más redes. Sólo podemos llevar siete piezas de 50 metros que eso en la mar no es nada", explica El Finlandés.
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