C. S.
Alrededor de la mitad de los pacientes que son diagnosticados y tratados de cáncer en la provincia de Las Palmas precisan para su tratamiento de alta tecnología nuclear mediante un tomógrafo por emisión de positrones (PET).
Este aparato realiza su misión de diagnosticar y tratar con el citado aparato mediante el uso de un radiofármaco (los radioisótopos emisores de positrones) que se emplea para detectar, mediante contraste, la presencia de tumores y, al mismo tiempo, llevar a cabo el seguimiento del tratamiento aplicado a los enfermos. Son esos radiofármacos los que fabrica el ciclotrón.
Según explicó ayer a este periódico Pedro Lara, oncólogo y director del Instituto Canario de Investigación del Cáncer (ICIC), en la provincia de Las Palmas se detectan cada año alrededor de 3.000 nuevos casos de la enfermedad.
"Un porcentaje importante de ellos, aproximadamente la mitad, necesitan el PET dependiendo del tipo de tumor", tanto para la diagnosis como para realizar el seguimiento a la neoplasia maligna y compro-bar los efectos del tratamiento que, en cada caso, se recomiende al paciente.
La tipología de la enfermedad, dependiendo de dónde esté alojado el tumor, hace inviable en aproximadamente la mitad de los casos la utilización del tomógrafo por emisión de positrones. El radiofármaco empleado por el PET no revela, en esas ocasiones, con claridad o bien la presencia del tumor o bien los efectos del tratamiento. "La utilidad del PET se basa en incorporar el isótopo al metabolismo del tumor", explica Lara, con lo que los especialistas pueden profundizar en su estudio y recomendar cómo combatirlo. El cáncer de pulmón y de mama son los más indicados para este tipo de tomógrafo que, en el caso del ubicado en el Hospital Universitario Doctor Negrín, utiliza isótopos traídos de Sevilla.