A. J. F.
La investigación abierta por la muerte de la enfermera Laura Aróstegui no cesa en el grupo de Homicidios del Cuerpo Nacional de Policía. Tres agentes se desplazaron ayer hasta Telde para, entre otras cosas, retirar parte del material que han venido utilizando para sus pesquisas y consensuar nuevas diligencias con la jueza que lleva el caso. Se da la circunstancia de que parte de estos enseres llegaron el mismo lunes al Palacio de Justicia de San Juan. Entre ese material figura un ordenador incautado al marido de Laura, en prisión como sospechoso de homicidio.
La muerte de la joven enfermera del Hospital Doctor Negrín -por la que se encuentra imputado y encarcelado su marido, Iván R., a quien se culpa de ser el acusante de su envenenamiento- ha dado paso además a una compleja instrucción de la que estos días se ha hecho cargo la nueva responsable del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 7 de Telde, que es el órgano que despacha los asuntos de violencia de género.
En menos de una semana, la jueza ha ratificado el auto de ingreso en prisión del enfermero, ha practicado pruebas periciales para determinar la composición y finalidad de la gran cantidad de fármacos hallados en el domicilio del detenido y, según fuentes, ya ha llamado a declarar a varios de los familiares de la chica, que la pasada semana recibió sepultura en el cementerio granadino de San José, un camposanto con más de 200 años de historia, lo que le convierte en el segundo más antiguo de España. Se espera que sus padres y otros allegados pasen en las próximas horas por el juzgado para aportar de nuevo su testimonio.
Otros que podrían ser llamados a declarar como testigos serían los enfermeros, médicos y celadores que coincidieron en algún momento con Iván R. mientras éste atendía a su mujer, ingresada en el Hospital Insular.