M.M.GUEDES/L.S.VILLACASTÍN
La 'romería' organizada por la Universidad del Bochinche no tuvo un recorrido largo -de San Telmo a la cuesta de San Pedro- pero cumplió a rajatabla con el sentir parrandero: Animar a la concurrencia y visitar algún que otro bochinche para recuperar fuerzas.
El grupo de romeros, principalmente de entre 30 y 40 años, sorprendió a media tarde con sus guitarras, timples y vestimentas a los paseantes del parque de San Telmo como a Rosa Gómez y Loli López, miembros de un grupo folklórico.
"Me parece perfecto lo que reivindican, pero si reivindican; que vayan bien vestidos", apuntaba Rosa, que junto a su amiga, inspeccionaban uno por uno a los romeros.
"Los hombres sí van bien, pero las mujeres no. Ése, por ejemplo, está hecho al por mayor. Y, en los siglos pasados, las mujeres iban bien tapadas. Deben ir vestidas desde el interior hasta el exterior. Nosotras cuando nos vestimos, llevamos hasta los pololos. Hay que ir bien ataviadas", señalaba Loli.
Como si fueran estrellas de cine, los flashes comenzaron a dispararse en cuanto los parranderos pisaron Triana. El grupo sorprendió a los viandantes que a esas horas de la tarde llenaban la calle comercial y los curiosos se arremolinaron en cuanto los romeros pararon para echarse un baile.
La parranda entusiasmo a los viandantes; muchos de los cuales movían el esqueleto al son de "¡Qué tenderete, qué tenderete¡". Nadie preguntó el motivo de la fiesta y más de uno se unió durante un tramo con los romeros. Juan Carlos Arbelo y Encarna Martín, una pareja venida del Sur, se encontró con el evento aunque ya se había enterado de la iniciativa por el Facebook.
A ellos también les gusta ir de romerías y se suman a la iniciativa de recuperar las tradiciones de la Universidad del Bochinche. Creen que las parrandas y los bailes de taifas son la nota que da color a las romerías. Y, como contrapunto, afirman que son los propios romeros "quienes echan a perder las romerías".